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psicologia deportiva en el futbol

carlosandrade 1 5
Iniciado
la union, nariño (Colombia) Colombia
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psicologia deportiva en el futbol
Enviado el 12-03-2016 00:13:00

Introducción
    A continuación se muestran los aspectos psicológicos que más inciden en el futbolista cuando afronta una competición, y como no en su quehacer diario (entrenamientos…). Antes se abordará una pequeña introducción histórica de la evolución de la Psicología del deporte como ciencia independiente.

¿Qué es la Psicología del Deporte?

    Con demasiada frecuencia (afortunadamente cada vez menos), dadas las reticencias del fútbol para abrir puertas a otros ámbitos relacionados pero que no sean estrictamente deportivos, en este deporte se ha desconocido durante mucho tiempo la relevancia de una especialidad relativamente joven que puede ayudar a favorecer el rendimiento, mejorando la consecución de logros deportivos: hablamos por supuesto, de la Psicología del Deporte.
    Desde el punto de vista del deporte en cuestión, la Psicología del Deporte es un campo de aplicación de la propia Psicología (aunque actualmente se considera como una subdisciplina dentro de las Ciencias del Deporte), cuyos principios determinan qué se aplicará en cada área. La progresiva especialización indica cómo y en qué direcciones se aplicarán los principios psicológicos (Lorenzo, J. 1992). Por tanto, la Psicología del Deporte estudia fundamentalmente:


  1. Los Factores Psicológicos que influyen en la participación y el Rendimiento Deportivo.

  2. Los Efectos Psicológicos derivados de la participación en un programa deportivo o de ejercicio físico.



Importancia de la relación entrenador/docente y deportista/alumno

    Para que el deportista o alumno se desarrolle de forma íntegra es necesario que exista una relación coherente y bien compaginada con su entrenador/profesor.
    El entrenador es una de las figuras más relevantes y claves en la iniciación deportiva, y en el seguimiento posterior del deportista; ya que el propio entrenador es el que planifica la preparación del futbolista y el que acompaña continuamente al mismo. Convirtiéndose en muchas ocasiones en un segundo padre del futbolista.
    Existen dos visiones diferentes de este tipo de relaciones: 


    Todos los entrenadores en multitud de ocasiones utilizan ambos tipos de enfoques, aunque predominantemente hay que optar por escoger un enfoque positivo, debido fundamentalmente a que este tipo de enfoque aumenta la motivación del futbolista, y a su vez favorece la consecución de los objetivos plateados a priori.
    La relación establecida entre el futbolista (o cualquier tipo de deportista) y su entrenador se hace en base a tres parámetros de gran importancia:

  1. Conductas del entrenador: Es lógico pensar que las conductas del entrenador hacia sus deportistas, o hacia la propia competición en sí misma; influyen determinantemente en la correlación existente entre ambos.

  2. La percepción y el recuerdo de dichas conductas por sus jugadores.

  3. La evaluación que estos hacen del entrenador y de su experiencia deportiva.


    Según Weinberg, R.S. & Gould, D. (1996) las recomendaciones generales a los entrenadores para optimizar el desarrollo de destrezas deportivas, la autoconfianza y la diversión en sus jugadores:

  1. Centrarse en la enseñanza y en la práctica de destrezas deportivas.

  2. Cambia frecuentemente las actividades.

  3. Establece expectativas realistas para cada niño en función de su edad y su repertorio previo.

  4. Debe realizar demostraciones y dar instrucciones cortas y simples.

  5. Recompensa no solo los resultados, sino también la ejecución técnica correcta.

  6. Recompensa el esfuerzo además del resultado.

  7. Utiliza un enfoque positivo para corregir los errores.

  8. Reduce los miedos de los niños para ejecutar nuevas tareas motrices.

  9. Modifica las reglas para aumentar la acción y la participación de los jugadores.

  10. Es entusiasta y contagioso.


    Aunque parezca lógico, la relación que se establezca entre el entrenador y el futbolista; o entre el docente y el alumno (desde el punto de vista educativo); determina en muchas ocasiones los motivos de cualquier persona para iniciarse y posteriormente formarse en un deporte concreto. Un estudio de González, G.; Tabernero, B.; & Márquez, S. (2000), muestra los motivos para participar en fútbol por parte de los jóvenes que se inician en este deporte:

  • En primer lugar realizan deporte para "mejorar su nivel", luego para "estar físicamente bien", "divertirme", "hacer ejercicio", y "hacer nuevos amigos".

  • Los motivos para jugar al fútbol están más orientados a la ejecución que a los resultados. Es decir, predominan los factores intrínsecos sobre los extrínsecos.


    De todo lo anterior se puede deducir que el uso de las nuevas metodologías para la enseñanza del fútbol y, en especial, del denominado enfoque basado en la comprensión del juego, proporciona interesantes implicaciones psicológicas tanto para los alumnos como para los profesores. Son necesarios un mayor número de investigaciones y de aplicaciones prácticas para conocer con más profundidad los aspectos psicológicos que ofrecen estas nuevas metodologías, y sobre todo, para potenciar la relación existente entre el entrenador y el futbolista

La Personalidad en el Fútbol

    Al hablar de personalidad, en términos generales se entiende la misma como "conjunto de características, o combinación de las mismas, que hacen que una persona sea única e independiente" (Weinberg, R.S. & Gould, D. 1996). La Personalidad estaría dividida en tres estructuras diferentes (ver figura 1):

  1. Núcleo Psicológico: Es el nivel mínimo de la personalidad, está compuesto fundamentalmente por las actitudes, los valores, los intereses, los motivos, y los pensamientos sobre uno mismo. Constituye la pieza clave de la personalidad.

  2. Respuestas Típicas: Constituyen el medio por las que nos adaptamos al entorno, se trata de indicadores perfectos sobre el núcleo psicológico.

  3. Conducta Relacionada con el Papel Social: También conocida como conducta relativa al rol, siendo el aspecto más dinámico de la personalidad, debido básicamente a que la conducta cambia en función de la percepción del entorno.



    Existen 3 Enfoques diferenciados de la Personalidad:

  1. Enfoque del Rasgo: referente a las características intrínsecas del sujeto.

  2. Enfoque Situacional: referido a los parámetros externos que inciden en la propia personalidad.

  3. Enfoque Interactivo: combina los dos anteriores.


    Dentro del deporte abordado en este trabajo, la personalidad que posea el futbolista, sin duda va a determinar la conducta que éste pueda llevar a cabo durante los entrenamientos o los propios partidos. Si el sujeto posee una personalidad fuerte y bien estructurada como consecuencia de la disciplina y el entrenamiento, las conductas que posea en momentos puntuales, de mayor o menor trascendencia, serán cruciales para conseguir el éxito o el fracaso. 



Aspectos psicológicos a considerar en el fútbol


  1. Motivación
        La motivación, según García, J. & Llames, R. (1992); puede definirse como: "dirección e intensidad del esfuerzo". Como puede observarse en esta definición, existen dos parámetros que son cruciales:

    1. Dirección: hace referencia al nivel de atracción por parte del sujeto hacia la tarea.

    2. Intensidad: definida como nivel de empeño que un sujeto pone en la ejecución de la tarea.


        Por lo tanto, y atendiendo a lo anterior, podemos establecer una relación entre intensidad y dirección (cuadro 1): 


        Como se ha mencionado anteriormente son diferentes las motivaciones que inducen al sujeto a practicar fútbol, pero alejándonos de esta concepción de motivación, es lógico pensar que el grado de motivación que posea el sujeto, y más en un deporte como el fútbol, puede condicionar el acierto de sus jugadas. A menudo, se observa como multitud de entrenadores dirigen hacia sus futbolistas afirmaciones del tipo: "Hay que dar el máximo de lo que tienes", "vamos a por todas"… Estas afirmaciones inducen a un enfoque positivista de la motivación del sujeto.
        Existen tres perspectivas fundamentales de la motivación:

    1. Motivación centrada en el rasgo: Basada en la personalidad, las necesidades y los objetivos que posea el futbolista en particular.

    2. Motivación centrada en la situación: El nivel motivacional está centrado e influido por condicionantes externos.

    3. Motivación interaccional: Se trata de una mezcla de las dos anteriores.


        Es de vital importancia conocer los motivos que inducen al sujeto a practicar, en este caso, fútbol, para así orientar nuestro trabajo como futuros docentes hacia el camino escogido de antemano por el deportista. Elaborando situaciones que propicien las necesidades a las que se ven sometidos los participantes, para asemejar la situación lo máximo posible a la realidad, y de esta forma conseguir que el nivel de motivación del sujeto por la práctica del fútbol, ascienda a valores máximos. 

  2. Autoconfianza
        La Autoconfianza se define como: "creencia de que se pueda realizar satisfactoriamente una conducta deseada" (Morilla, M. 1994). Esta definición equivale al grado de certeza o seguridad que tiene el sujeto en realizar una determinada acción o habilidad motriz.
        Las ventajas que proporciona la autoconfianza al futbolista son numerosas y en momentos claves o puntuales hacen que el deportista actúe de forma positiva. Dichas ventajas son las siguientes:

    • La confianza produce en el sujeto emociones positivas.

    • La confianza facilita la concentración del sujeto en la tarea realizada.

    • La confianza influye en el gado de consecución de objetivos por parte del sujeto.

    • La confianza hace que aumente tanto la intensidad como la duración del esfuerzo.

    • La confianza interfiere en las estrategias del juego.

    • La confianza afecta a las demás variable psicológicas


        Como se ha viso anteriormente, las ventajas que proporciona la confianza son numerosísimas, a pesar de esto, surge un concepto importante como es el de confianza óptima. Este hecho esta directamente relacionado con el rendimiento del sujeto, esta relación rendimiento-confianza describe una función en forma de U invertida (figura 1). Esto muestra como una escasez de confianza puede alterar el rendimiento del sujeto (disminuyendo), mientras que un exceso de confianza puede provocar a su vez una disminución del rendimiento debido a que el sujeto se crea falsas expectativas sobre sí mismo y sobre su nivel óptimo de rendimiento. 


        Existen diferentes tipos de expectativas que se pueden conformar respecto al futbolista en concreto, estas son las siguientes:

    • Autoexpectativas: Son las que se realiza el sujeto sobre sí mismo, hacen referencia normalmente a deseos. El principal problema que pueden generar las autoexpectativas es que en multitud de ocasiones el futbolista, puede pedir más de lo que realmente puede otorgar, por lo que estas autoexpectativas se convertirían en frustraciones que implicarían al resto de variables psicológicas (ansiedad, estrés…).

    • Expectativas del entrenador: Las expectativas que el entrenador vierte sobre sus deportistas pueden corresponder al nivel del mismo, o en ocasiones generan falsas expectativas.

    • Expectativas del Entorno Familiar: Idéntico al apartado anterior pero en relación con aspectos familiares.



  3. Concentración
        La concentración es un factor comportamental importante a considerar en el transcurso de un partido de fútbol, sobre todo en lo que respecta al parámetro temporal, ya que como hemos observado en muchas competiciones de fútbol, los jugadores están sometidos a un gran esfuerzo físico, y lo que es más importante, extendido en el tiempo. Por eso, puede considerarse a la concentración como un aspecto psicológico a tener en cuenta de forma detallada y pormenorizada.
        Weinberg y Gould (1996), en su libro: fundamentos de psicología del deporte y el ejercicio físico definen el término concentración como: "atención en las señales pertinentes del entorno y mantenimiento de ese foco de atención". Por lo tanto, la concentración consistiría en focalizar la atención sobre los aspectos más determinantes de la ejecución que estemos realizando, y a su vez, mantener este foco atencional durante el tiempo que perdure la tarea, aunque es evidente que este foco atencional puede fluctuar en momentos puntuales.
        En lo que respecta a las señales pertinentes del entorno, dentro de un deporte como es el fútbol no cuesta trabajo saber cuales son las consideraciones a tener en cuenta: fijarse en la ubicación de la pelota, atender a los desplazamientos del oponente, de los compañeros, condiciones atmosféricas (viento…).
        Existen dos dimensiones que caracterizan las demandas atencionales, la primera hace referencia a la amplitud: permite analizar si la atención está amplia o estrechamente focalizada, es decir, si el futbolista está atento a todo el terreno de juego (amplio), o bien si sólo se fija en la situación de la pelota (estrecho).Por otro lado, la dirección del foco atencional permite averiguar si el futbolista dirige su atención a elementos externos o bien, hacia el interior del sujeto (ver figura 2). De estas dos premisas: amplitud y dirección pueden establecerse numerosas posibilidades (foco amplio interno, amplio externo…). 


        Para optimizar el rendimiento del futbolista, este debe ser capaz de desarrollar los cuatro tipos posibles de atención, vistos en la figura 5, a pesar de esto, y como he mencionado anteriormente, el foco atencional del futbolista a lo largo de un partido cambia, y por tanto, también lo hace su concentración.
        Como se ha podido comprobar, la concentración y atención van unidas de la mano, el profesor García, F. (2001), establece una serie de propiedades para la atención del futbolista como son:

    1. Su carácter fluctuante.

    2. La intensa concentración de la atención es consecuencia de las exigencias que se presentan en el momento de disputar el partido.

    3. El volumen de la atención es pequeño y se encuentra en correspondencia con la necesidad de estar concentrado.

    4. La estabilidad de la concentración de la atención y la capacidad para activarla rápida y eficientemente.



  4. Activación
        Weinberg, R.S. & Gould, D. (1996) definen el término activación como "Reacción general fisiológica y psicológica del organismo, variable a lo largo de un continuo que va desde el sueño profundo hasta la excitación intensa".
        El término activación posee tres perspectivas claramente diferenciadas:

    1. Perspectiva Unidimensional: los indicadores fisiológicos correlacionan entre sí perfectamente, y a su vez con los indicadores motores y verbales.

    2. Perspectiva Polidimensional: cada dimensión de la conducta: verbal, motora y fisiológica debe ser tratada de forma diferenciada y no homogéneamente.

    3. Perspectiva Cognitiva: El sujeto es el agente principal, éste construye su realidad de forma activa.


        Hay que tener en cuenta el nivel de activación del futbolista a la hora de que este afronte una competición, e incluso a la hora de programar un entrenamiento determinado. Ser en todo momento conscientes de que altos niveles de activación pueden provocar situaciones de ansiedad si no existe una orientación cognitiva adecuada.
        La siguiente figura muestra la relación entre eficacia comportamental e intensidad de la activación, bajo una perspectiva operativa y multidimensional, en la que se explica en términos de eficacia comportamental, la relación entre el nivel de activación del sujeto y el tipo de conducta que puede desempeñar: 



  5. Ansiedad
        Según Krane, V.; & Williams, J. (1994), la ansiedad es un estado emocional negativo que incluye sensaciones de nerviosismo, preocupación y aprensión, relacionadas con la activación o el arousal del organismo. Según esto, la ansiedad tiene un componente de pensamiento llamado ansiedad cognitiva, y un componente de ansiedad somática, que constituye el grado de activación física percibida (Figura 4). Las fuentes generadoras de ansiedad más importantes dentro de cualquier evento relacionado con el fútbol son las siguientes:

    1. El miedo que puede emitir hacia el fracaso, lo cual genera un nivel de ansiedad elevado sobre todo en lo que respecta a qué dirán los padres, amistades, público… Es decir la ansiedad viene determinada por el desprecio o rechazo que pudiese sufrir en un futuro el futbolista respecto a un punto o partido determinado.

    2. Miedo a no estar a la altura necesaria de la competición, es decir el jugador posee un menosprecio hacia él mismo que genera un alto grado de ansiedad.

    3. Manifestaciones Somáticas y psicológicas.






  6. Estrés
        El estrés se define como un "desequilibrio sustancial entre la capacidad de demanda (física y/o psicológica) y la capacidad de repuesta, en condiciones en condiciones en las que el fracaso en la satisfacción de dicha demanda tiene consecuencias importantes" (González, L.G. 2001). Dicho proceso se refleja claramente en la figura 5. 


        Existen diferentes fuentes que son buenos indicadores del estrés dentro del ámbito que rodea al futbolista, las más importantes son:

    1. Importancia de Evento, por norma general, cuanto más importante es un partido de fútbol, más estrés produce en el deportista.

    2. Nivel de incertidumbre, cuando el futbolista se enfrenta a otro sujeto de condiciones parecidas, la incertidumbre provocada por la misma situación puede ser una fuente de estrés importante.

    3. Nivel de Ansiedad Rasgo que posea el futbolista.

    4. Autoestima, el grado de autoestima del futbolista produce que el estrés sea más o menos relevante.





Técnicas más relevantes para la mejora de los aspectos psicológicos más influyentes en el fútbol

    Este apartado tiene como principal función mostrar algunas de las técnicas empleadas para solventar determinados problemas psicológicos que se le presentan al futbolista:

  1. Auto-instrucciones: Las auto-instrucciones suponen un recurso bastante útil a emplear por el futbolista cuando las condiciones del partido no son las que el deportista creía, básicamente existen dos tipos de auto-instrucciones:
    a.1. Auto-instrucciones positivas: sirven para potenciar el auto-estima, la motivación, la atención y el rendimiento. Este tipo de auto-instrucciones provoca al sujeto centrarse más en la tarea, y no divagarse por otros terrenos.
    a.2. Auto-instrucciones negativas: este tipo de auto-instrucciones se suelen emplear cuando la situación es demasiado adversa para el deportista; siendo autodegradante, crítica y contraproducente e inductora de ansiedad.
        Las auto-instrucciones no se emplean porque los eventos provoquen depresión, enfado, ansiedad, frustración… (Ya que éstos no son inductores de transmitir estos hechos); sino que es la forma de interpretarlos por parte del futbolista.
        Las auto-instrucciones se pueden emplear para:

    • Adquirir destrezas nuevas para que la motivación aumente.

    • Eliminación de hábitos negativos.

    • Iniciación de la acción.

    • Mantenimiento del esfuerzo en situaciones extremas, cuando el foco atencional ha de mantenerse durante un tiempo prolongado.



  2. Desensibilización Sistemática: La desensibilización sistemática es un contracondicionamiento gradual que utiliza la relajación como respuesta incompatible; es decir, con el transcurso del tiempo, una persona puede desensibilizar la ansiedad creada por un determinado problema exclusivamente con una respuesta de relajación óptima. 

  3. Entrenamiento Autógeno (EA): El entrenamiento autógeno se desarrolló en Alemania a principio de la década de los años 30. Consiste principalmente en una técnica de auto-hipnosis con la que se procura centrar la atención en las impresiones que estamos tratando de provocar.
        Etimológicamente la palabra Entrenamiento Autógeno significa ejercitarse por sí mismo, por lo que se trata de una técnica de intervención psicológica que no requiere la presencia de otra persona para llevarse a cabo. Tiene como objetivo una relajación interna conseguida mediante ejercicios formulados con anterioridad.
        El método del EA tiene seis etapas claramente diferenciadas, es conveniente no pasar a la siguiente sin haber dominado previamente al anterior. Cada ejercicio tiene una fórmula verbal particular. Así la frase: "Mi brazo derecho está pesado" se repetirá cuatro veces. Lo mismo se hará con las demás frases.

    • Etapa 1: Sensación de pesadez

    • Etapa 2: Sensación de calor

    • Etapa 3: Los latidos del corazón

    • Etapa 4: La respiración

    • Etapa 5: Calor en el plexo solar

    • Etapa 6: Frescor en la frente.



  4. Visualización: Según Weinberg, R.S. & Gould, D. (1996) la visualización es un "proceso mental que conlleva la vuelta a la memoria de bloques de información almacenados y el moldeamiento de los mismos hasta formar imágenes significativas". Se trata de una forma de simulación que se produce en la mente.
        La visualización implica una representación mental de acontecimientos en el que inevitablemente están implicados todos los sentidos.
        La visualización posee numerosos usos:

    1. Mejora la concentración.

    2. Aumenta la confianza.

    3. Controla respuestas emocionales.

    4. Sirve para entrenar destrezas deportivas a nivel mental.

    5. Entrenamiento de la estrategia.

    6. Afrontamiento del dolor y las lesiones.


        Existen dos tipos fundamentales de visualización, por un lado está la visualización interna: que representa mentalmente la ejecución de una destreza desde una posición ventajosa para el futbolista; se hace a partir de una perspectiva en primera persona; por otro lado está la visualización externa, en el que la persona se imagina desde la posición de un observador externo.
        A su vez, la visualización puede emplearse en infinidad de situaciones:

    • Antes y después de los entrenamientos.

    • Antes y después de la competición.

    • Durante los descansos de la acción.

    • En el tiempo libre del deportista.

    • Durante la recuperación de lesiones.





Bibliografía


  • García, J. & Llames, R. (1992) La motivación deportiva, principios generales y aplicaciones. El entrenador español de fútbol, Nº52, 43-46.

  • García, F. (2001). Ansiedad e indicadores de rendimiento en deportistas. Revista Digital Efdeportes.com, año 6, Nº33.

  • González, G.; Tabernero, B.; & Márquez, S. (2000) Análisis de los motivos para participar en fútbol y en fútbol en la iniciación deportiva. Revista Motricidad, Nº6, pp. 47-66.

  • González, L.G. (2001). Importancia del stress como objeto de estudio en psicología del deporte. Revista Digital Efdeportes.com, año 7, Nº 36.

  • Krane, V., & J. Williams (1994). Cognitive anxiety, somatic anxiety, and confidence in track and field athletics: The impact of gender, competitive level and task characteristics. International Journal of Sport Psychology. Nº 25, pp. 203-217.

  • Lorenzo, J. (1992) Psicología y Deporte. Madrid: Biblioteca Nueva.

  • Manno, R. (1991): Fundamentos del entrenamiento deportivo, Barcelona: Paidotribo.

  • Morilla, M. (1994) El papel del entrenador en la motivación deportiva. El entrenador español de fútbol, Nº 60, 26-31.

  • Padial, P. (1993). El sistema deportista y sus capacidades. Stadium. 5(2):13-17.

  • Weinberg, R.S. & Gould, D. (1996). Fundamentos de psicología del deporte y el ejercicio físico. Barcelona: Ariel Psicología.


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